http://centrocharles.com.ar/wp-content/uploads/2016/09/retina.jpg

Melanoma Coróideo


La localización más frecuente de los melanomas es la coroides y, la de pronóstico más benigno, la del cuerpo ciliar. La tasa de mortalidad a cinco años por metástasis de melanoma del cuerpo ciliar o coroideo es aproximadamente del 30%, en comparación con el 2-3% que presenta el melanoma de iris. Suelen ser asintomáticos pero deben tenerse en cuenta como parte del diagnóstico diferencial ante glaucomas pigmentarios unilaterales, uveítis crónicas, endoftalmitis, desprendimientos de retina no regmatógenos o hemovítreas extensas (síndrome de mascarada intraocular). Pueden presentarse con alteraciones de la visión, dolor y/o vasos centinela epiesclerales. Para corroborar el diagnóstico biomicroscópico y oftalmoscópico resulta de utilidad la ecografía, tanto el modo A como el B. La ecografía nos permite evaluar el tamaño, extensión y altura de la lesión. La angiofluoresceingrafía nos sirve para delimitar la lesión y su patrón de vascularización.

Para valorar la extensión extraescleral resulta más específica la RNM que el TAC. Y, aunque el 98% no tienen extensión al diagnóstico, es recomendable realizar una exploración general basal con exploración física completa, hemograma, marcadores hepáticos, radiografía de tórax y ecografía abdominal que se repetirá periódicamente una vez confirmado el diagnóstico. El diagnóstico diferencial entre nevus y melanoma no siempre está tan claro pero es de gran importancia dado el riesgo de enfermedad metastásica. Se considera que el crecimiento es el principal factor de riesgo de metástasis en este tipo de lesiones, pues nos indica actividad mitótica. Por ello, se han buscado indicadores de riesgo de crecimiento que nos permitan anticiparnos al mismo determinando el potencial maligno de la lesión de manera precoz.
La enucleación sigue siendo la terapia de elección para la mayoría de los melanomas grandes (>15 mm), que invaden nervio óptico o producen glaucomas graves. La radioterapia (braquiterapia/haz externo con partículas activadas) ha mostrado tasas de supervivencia a los 5 años comparables a la enucleación en tumores medianos (10-15 mm) y pequeños (menos de 10mm)


http://centrocharles.com.ar/wp-content/uploads/2016/09/melano.png

Imagen de melanoma coroideo (izquierda) y aspecto del mismo posterior al tratamiento con braquiterapia (derecha). El área circular marcada corresponde a la localización de una placa de I125 radioactiva


Otras posibilidades son, la observación cuando el diagnóstico diferencial entre nevus y melanoma resulta difícil; la fotocoagulación; la termoterapia transpupilar (TTT); la resección quirúrgica; la exenteración, si existe extensión extraescleral masiva u orbitaria; y la quimioterapia si nos encontramos ante enfermedad metastásica. Y ya de menor relevancia, encontramos la hipertermia, la terapia fotodinámica (FDT) y la crioterapia.
Con frecuencia, el manejo terapéutico conlleva combinación de varias técnicas como por ejemplo braquiterapia con I125 junto a TTT.



http://centrocharles.com.ar/wp-content/uploads/2016/06/fver.jpg